Hermanos, estamos terminando una etapa de formación catequética de alto nivel, han sido dos años de muchos sacrificios personales y familiares, una enfermedad que casi nos arranca la vida, y hoy, cuando miramos hacia atrás, podemos resonar esa voz de agradecimiento para decir Gracias Padre por tanta bendición! Esas gracias nos proyectan a seguir mirando como visionario, como lo hizo Jesús, hemos notado que hay algo diferente en nuestro carácter, hemos entrado por una puerta que nos ha ubicado en “los movimientos nuevos de persona y comunidades”, hemos sentido “el don verdadero del Espíritu Santo”, Aparecida 311.
Hay cosas que dejamos de comprender y es momento de voltear la mirada a los Sacramentos de Iniciación, hemos olvidado muchos de sus fundamentos y del gran compromiso que aceptamos. Miremos las fuentes iniciales, no podemos seguir dando la espalda, recordemos que desde el Bautismo, “Hemos sido liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, hemos llegado a ser miembros de Cristo e incorporados a la Iglesia, así como hechos partícipes de su misión”, documento expresado en nuestro Catecismo Católico, que de seguro lo tenemos lleno de polvo y sucio, es un texto que vive triste y olvidado.
Miren como se van entrelazando las cosas, para nosotros no ha sido fácil enfrentar estos tiempos, no obstante hemos profundizado en el estudio de la Palabra del Señor, hemos aprendido de la Obra de Jesús, y crean, ha sido la más difícil de las tareas que hombre alguno pudo hacer, en cambio nosotros ponemos obstáculos cuando nos toca hacer una milésima parte de lo que Él hizo, nos quejamos por todo, no nos accionamos como debe ser. El Don del Espíritu es la mejor de la Gracia que hemos podido recibir, es el regalo que nos ha concedido el Padre por intermedio del Hijo, por ende, esa llama siempre estará presente en ti, será la que te impulsará a dar los pasos, pero requiere que te levantes de una vez por todas y despiertes del sueño pesado en el que has caído.
No sé cómo has interpretado el Bautismo que recibiste, quisiera recordarte, porque necesitamos despertar, de verdad, “Es el más bello y magnífico de los dones que Dios nos ha regalado, es la gracia santificadora, es la unción con la que quedamos identificados con esa fragancia única que viene del Padre, es la verdadera iluminación que viene de Cristo, es la vestidura de lo incorruptible, es baño de regeneración, es el mayor sello que podemos recibir porque nos guarda, es Signo de la Soberanía de Dios”.
Hermanos, comprendamos desde el hogar, que asumir la misión de Cristo, implica “estar motivados a formarnos cristianamente y constantemente, es crecer y comprometerse apostólicamente hasta ser verdaderos discípulos misioneros”, Ap 311, por supuesto que sí habrá problemas de convivencia, sucede al principio, después todos se unirán para llevar esa Palabra, para disfrutar lo que representa la Obra del Padre, y es oportuno indicar, estaremos sujetos a dificultades, a momentos duros, todos debemos poder superarlos, uno a uno. El Señor Jesús ha dicho: “Muchos son llamados, pero pocos los escogidos”, Mt 22,14, tú, que estás del otro lado de la pantalla, puede ser que estés perdiendo el tiempo, decídete a entrar en el apostolado, el tiempo apremia, es posible que seas uno de ellos, es probable que entres en las filas de los Enviados, motívate!
La familia no debe desintegrarse, todos debemos luchar por ella, así como lo hizo José y María, que cuidaron a Jesús, protegieron su techo, su amor, supieron enfrentar cada ataque que venía del hombre, de la vida, del sistema de gobierno, estemos muy atentos a que debe preservarse el amor y el modelo de Jesús. Cada comunidad ha aceptado proteger a ese bautizado, esa fiesta no termina nunca, somos responsables de velar por ese prójimo que ha sido recibido en la Casa del Señor, que ha recibido ese Baño y esa envestidura nueva, por ende debemos luchar para que el enemigo no nos quite los pequeños frutos que nacen desde tu seno familiar, y mucho menos les reste el amor de pareja que gustosamente Jesús les bendice y ha concedido. Luchemos por la integración, por la unión franca, por ti, por mí, por ellos.
Dios ha hecho grandes promesas para todos, qué haces con ellas?, te las has quedado como si fuese algo personalizado?, eres de los que mueves la cabeza en señal de negación cada vez que se entrega una responsabilidad comunitaria, cada vez que el Espíritu insiste en recordarte que eres un hombre de bien, con ello estar dado al amor para todos?, o simplemente tomas la Promesa del Padre y la usas de almohada, con el tiempo se perdió! No te has dado cuenta de la frialdad con la que estás actuando en la vida?, recapacita!, despierta, el Señor quiere que mires a las fuentes, que reinicies tu vida en el único sendero que podemos seguir: Cristo, que es Verdad y Vida!. Te invito pues a salir de ese círculo en que vives, tu pobreza no es obra de Dios, tú puedes salir adelante, Él ha dado todo para que asciendas, ten fe, persevera, ten confianza, alégrate, cree profundamente que cada Promesa hecha por el Padre son para ti, Él te ama verdaderamente!.
Paz y tranquilidad. “Gracias a la constancia salvarán sus vidas”, Lc 21,19
Eric
Ing. Eric J. Franco B.
Gerente General
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