Amigos, fe y confianza en nuestro Señor, debe ser algo que debemos introducir en nuestras mentes y corazones, pero cómo podemos hacerlo si no hemos intentado siquiera conocerle, nos hemos dejado llevar por muchas de las voces y palabras que mal interpretamos en donde hemos oído algo equivocado: temor de Dios.
El Evangelio de Lucas 21,20-28, hace una alusión tipo apocalíptica, cuando refiere: “Caerán a filo de espada y serán llevados prisioneros a todos los países. Jerusalén será pisoteada por paganos, hasta que la época de los paganos se termine. Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. En la tierra se angustiarán los pueblos, desconcertados por el estruendo del mal y del oleaje. Los hombres desfallecerán de miedo, aguardando lo que va a suceder, porque hasta las fuerzas del universo se tambalearán. Entonces verán al Hijo del Hombre que llega en una nube con gran poder y gloria. Cuando comience a suceder todo eso, enderécense y levanten la cabeza, porque ha llegado el día de su liberación”.
Cuando el hombre lee palabras sagradas como estas, invade un gran temor de sentir que Dios va a arrastrarnos por el suelo hasta morir, creemos que temerle es lo que debemos hacer, lo que provoca una distancia sustancial entre ÉL y el hombre. La labor catequética que nos corresponde emprender es precisamente aclarar muchas cosas que tendemos a confundir, por ello es preciso que distingamos “El temor de Dios” del “El temor a Dios”. Cada vez que tengamos dudas profundas, recomendamos que busquen libros, personas preparadas, objeto de aclarar las cosas, tenemos un gran Catecismo que es libro de consulta, alojemos nuestra mirada allí. El Temor de Dios es uno de los mayores dones del Espíritu Santo, genera la “reverencia de Dios y temor de ofenderle, te aparta del mal, te mueve al bien. Es el don que nos salva del orgullo reconociendo que todo lo debemos a la misericordia divina. Por este temor de Dios se llega a un don sublime, esencial en el hombre: la sabiduría”. El temor de Dios es filial y servil, no se trata de un sentimiento que aturde y agobia, que encierra y endurece tu mente o pequeñez de espíritu que provoca la nulidad de la voluntad, no, es descubrir que sólo el Señor es digno del servicio del hombre, sus palabras son las únicas a las que le debemos hacer caso, sus caminos, únicos a seguir, su ley, única que merece sumisión; es al Único ante el cual puede humillarse el hombre. El temor de Dios trae confianza y seguridad a los que andan en integridad, Prov 14,26-27, El temor de Dios es aborrecer el mal, Prov 8,13, El temor de Dios es sabiduría, Job28,28, Prov 1,7, 9,10.
El AT refleja muchas de las malas obras del hombre, y cómo el sistema tendía a destruir todo lo que el Señor había Creado, incluyéndonos a nosotros mismos. Con el gran amor que el Padre nos tiene, nos advierte que tengamos cuidado con los paganos que todavía seguimos viendo en estos mundos, que nos alertemos por las voces que siguen destruyendo a las familias, a su obra, miren cómo es atacado nuestra Papa Francisco, cómo es maltratada nuestra Virgen María, sin darse cuenta que han atentado contra el mismo Cristo a quien creen adorar. El miedo es algo que vivirá con el hombre, ante esta situación se nos pide que estemos atentos, en espera de lo que va a suceder, que miremos al Hijo del Hombre llegar con el poder y la gloria, que denota una nueva vida a partir de Él, y que se nos ha pedido cuidar con mucho anhelo, con el amor con el que se cuida al Hijo, al Padre y la Madre. Estemos erguidos, con la cabeza levantada porque la obra del Señor ha sido nuestra liberación, es el sacrificio que hizo el Verbo Encarnado, su triunfo y victoria: La Cruz, a la que nos corresponde mirar para tomar fuerzas y tratar de actuar como Él.
Estemos en actitud de reverencia y respeto hacia Dios, Él es dueño de cada una de nuestras almas, tú eres el que caminas por senderos oscuros, eres quien decide dónde entrar: purgatorio, infierno o Gloria del Cielo, aunque llegar al purgatorio represente una entrada a la Gloria, todos debemos hacer un tiempo de purificación, de saneamiento por cosas mal habidas, y ayudará mucho cada una de las buenas obras que hallamos emprendido, así como las indulgencias por las oraciones que nuestros familiares sigan haciendo en favor del alma que ha partido. Al final del camino, el Señor ha puesto dos conceptos claros para todos: salvarnos o condenarnos, por ello nos toca actuar alejados del mal y ser cuidados, de perseguir algo que se nos olvida: Dejar que se haga su Voluntad en nosotros, y hacer lo que más le agrada, de no ofender Su Santidad, de reconocer que Él es Dios, nosotros sus criaturas, lo que nos lleva a aceptar que Él es Digno de ser temido y reverenciado.
Hermanos, estemos atentos y activos, igual que el soldado, listos para ayudar en todo lo que Jesús nos pida, tenemos la misión de expandir su Palabra, de darla a conocer desde el Testimonio evidenciado, todo para promover que hay una esperanza de vida después de esta, y su gran deseo es liberarnos de cada carga que llevamos, y que podamos entrar a esa Gloria del Cielo que ha edificado para todos, promoviéndonos a caminar y dar buenos pasos, dirigidos hacia la senda que Él ha indicado.
Elevamos una oración al Padre, al Hijo y al Espíritu, por el cumpleaños de nuestro sobrino Jorge Enrique, para que la bendición esté siempre sobre él, y que la Virgen María le arrulle en cada momento, promoviéndole a ser un digno representante del Señor en esta misión que se nos ha asignado. Que cumplas muchos años más, éxitos y nuestro cariño sincero por ser un hombre de bien y de gran bondad.
Paz y tranquilidad. “Ensálcenlos con himnos por los siglos”, Dn 3,68-74
Eric
Ing. Eric J. Franco B.
Gerente General
Constructora Franco S.A.
Urbanización Los Angeles, Bethania, Calle 62, Oeste
Tel(s): (507) 260-5232, 260-8376
Fax: (507) 260-7410
Apartado: 0815-00159
No hay comentarios:
Publicar un comentario